7/30/2013

10º capítulo, fanfic Mr. destiny

El décimo capítulo del fanfic. El próximo lo publicaré el jueves o viernes y así los Martes y Jueves xD hasta llegar al 16 (quedan solo 6 caps xD), en fin. En este cap se ve una vez más a la genial Eun Chan, su manera de ver las cosas respecto a lo de tener una amiga gumiho, también sabrá porque su jefe ha estado actuando raro, este le dará una sorpresa, etc... Será intenso xD Pero advierto que será una copia casi idéntica del drama coffee prince (Es que la declaración del drama es excelente, el famoso beso alien xD) Para los que hayan visto Coffee Prince la recordarán con este cap y para los que no con esta escena darán ganas de ver el drama *-*






Sinceramente jamás lo habría creído si mis ojos no lo habrían llegado a ver. ¡Nueve Colas! ¿En qué cabeza cabe que eso de los zorros de nueve colas exista? Mi Ho… mi Mi Ho… ¡era una Gumiho! Y lo peor… ¡Me lo había estado ocultando todo este tiempo! ¿Cómo se lo había tenido tan guardado? ¿Quién demonios ocultaría una fisionomía tan genial? ¡Los gumihos existen! ¡Mi amiga es una de ellos! Es como decir que existen los extraterrestres o los fantasmas. O que pronto habrá un apocalipsis zombie… Eso es… ¡Absolutamente genial! No le perdonaré haberme ocultado esas nueve maravillosas colas nunca… ¿Cómo osaba?...
-          Ni se te ocurra decírselo a absolutamente nadie – decía Mi Ho mientras sorbía de su café con leche y nata. Estábamos en el café en el que trabajaba. Era mi hora de descanso.
-          ¿Qué no lo diga? – decía - ¿Bromeas acaso? Ocultar eso sería un delito…
-          ¿Delito? ¿Hay leyes así? – decía asustada.
-          Claro que no… pero no que nadie sepa que existes ¡es terrible!
-          Eun Chan, que me entere yo que se lo has dicho a alguien… - me amenazó.
-          De todas formas no me creerían… - dije apenada. Ella sonrió triunfal.
-          Bueno, ahora que ya lo sabes todo, absolutamente todo de mí, he de irme a casa.
-          ¿Tan pronto? Bueno… en breve acaba mi descanso. Pues adiós. Ve con cuidado.
-          Claro. Nos vemos mañana. Anyeong unnie  – se despidió con la mano.
¡Tan linda! He de ver esas nueve colas otra vez por mí misma. Dexcubrirlas me había puesto de estupendo humor. Sonreí y me puse a cantar en voz alta la canción de That XX – GD.
-          Callen a esa versión mala de G- Dragon – decía mi sexy jefe Gong Yoo.
-          Cálleme – me encogí de hombros y le enseñé la lengua. Si él estaba enfadado por alguna extraña razón yo tenía más motivos para jugar con él. Además no iba a arruinar mi buen humor.
-          ¿Qué has dicho? – dijo levantando la voz y desviando su mirada del portátil hacia mí.
-          Lo que oyó. Ha terminado mi descanso y no hago nada malo. Solo alegro el ambiente.
-          Y ¿A qué viene ese buen humor? – dijo curioso.
-          Vaya… ahora parece importarle. – dije sonriendo – Me ha ignorado todo el tiempo, no creo que ahora de repente le interesen mis cambios de humor.
-          Tienes razón – dijo serio – deja de cantar y ponte a trabajar.
-          ¿Piensa seguir así aun? – pregunté con la escoba en la mano. Barría.
-          Eun Chan déjame en paz y trabaja en silencio. – decía mirando concentrado su PC.
-          Como usted quiera Sr. Gong Yoo. – me miró de reojo y siguió trabajando en lo suyo.
Terminé de barrer y me puse a trapear el suelo corriendo de aquí para allá. Alguna vez tarareaba pero paraba en cuanto mi amargado jefe me dirigía una espantosa mirada. El Sr. Gong Yoo terminó con su portátil y fue de mal humor a servirse un café. Yo no resistí la curiosidad de saber el porqué de su enfado. Le seguí hasta la cocina en la que me dispuse a lavar los platos. Me miró de reojo y bufó. Parecía enfadado conmigo ¿Qué le había hecho yo? Que recuerde nada. Cuando aclaraba uno de los platos en agua fría se me resbaló de la mano y cayó llevándose consigo un vaso y tres platos más. El sonido fue estridente y me asustó demasiado, mi cuerpo era un manojo de nervios, aun más cuando vi la furiosa mirada de mi jefe. Sabía lo que me esperaba… iba a descargarse conmigo.
-          ¡¿Es que no tienes cuidado?! – gritó con voz furiosa.
-          Lo siento… se me resbaló y… - tartamudeaba.
-          No paras de tener errores uno tras otro. ¿Sabes lo que costó todo eso? ¡Era de colección! Nunca ¡Nunca tienes cuidado! – parecía echar llamas por los ojos.
-          Sr. Gong Yoo…  lo siento mucho de verdad.
-          ¡Sentirlo no basta! Eres un desconsiderado, rompiéndolo todo, ¡siempre cometes errores! ¿Hay algo que sepas hacer bien? – estaba siento demasiado cruel.
-          Yo… lo arreglaré… - estaba a punto de llorar. Odiaba que me gritasen. Odiaba que fuese él. Tan solo había roto unos platos…
-          ¿Cómo? ¿Cómo lo arreglarás? ¿Comprarás otros? ¿Y qué pasará cuando cometas más errores? – realmente me asustaba oírle, estaba demasiado enfadado. De repente sentí unos brazos alrededor mío, era Jeremy. Había llegado al café y oyó los gritos.
-          ¿Qué de mal ha hecho Eun Chan? Yo lo pagaré. Deja de gritarle – se enfrentó a mi jefe. Gong Yoo rió con enfado, parecía que no se lo podía creer. Se dio la vuelta bruscamente y se fue de allí en segundos. - ¿Eun Chan? ¿Estás bien? – dijo Jeremy cuando sonó un portazo fuera.
-          ¿Eh? – no podía ni responder – Sí, Jeremy lo siento. – dije aun temblando – pero sino me pongo a trabajar de inmediato se enfadará aun más conmigo.
-          ¿Pero qué demonios pasa por su cabeza? Está loco. – dijo preocupado.
-          He cometido un error – dije tratando de sonreír – gracias, he de volver…
En realidad me sorprendí tanto que no dejé de trabajar aun cuando ya habían pasado dos horas después de las 8.00 pm, la hora a la que acababa mi turno. No me había dado cuenta. Mi jefe ya se había marchado hace media hora. Me sentía tan mal y todo el buen humor que pude haber tenido se esfumó en unos segundos. Ya no quedaba nadie en el café y el encargado de cerrar el local me dejó las llaves para que lo hiciese ya que veía que no me iría hasta después. Mandé un mensaje a mi mamá para avisarle que llegaría tarde. Me puse a limpiar todo el local de arriba a abajo. Pensaba en cómo podía disculparme y de repente oí el motor de un coche fuera. Por la puerta entró el Sr. Gong Yoo, se notaba agitado, respiraba con dificultad.
-          Sr… Gon Yoo – tartamudeaba en cuanto le vi – yo… ya me iba. Lo siento por lo de esta tarde de verdad… - comenzaba a rogar.
No terminé de hablar cuando mi jefe con una cara de desconcierto cruzó los tres pasos que nos separaban y levantó sus dos manos hacia mi rostro, acercando el suyo y buscando mis labios. Me besó de repente y yo, con los ojos abiertos, me quedé totalmente pasmada. Él cerró los ojos y besó mis labios suavemente mientras yo misma no cabía en mí aun. Se fue separando para observarme aun totalmente embelesado y yo, sin poder creerlo aun o al menos pensar en algo, no soporté las ganas y le besé esta vez yo. Entrelacé mis brazos alrededor de sus hombros y me paré en puntitas para llegar a él. Él me sujeto de la cintura y me levantó literalmente, nos besábamos con suavidad pero a la vez intensamente. No tenía idea de cuánto había espera este momento. La verdad es que con mis labios sobre los suyos no podía pensar muy bien… no sabía lo que esto comportaría…
-          Una vez – dijo lentamente a escasos centímetros de mi rostro. Se estaba recomponiendo y respirando agitadamente – solo diré esto una vez así que escucha. – sujetó mi hombro con una mano y dijo – me gustas. – esas dos palabras hicieron que mi corazón parase su ritmo para luego volver a latir de forma descontrolada – Da igual que seas hombre o un extraterrestre – negó sonriendo – no me importa. – suspiró – he estado intentando librarme de lo que siento pero no he podido. – me miraba directamente a los ojos, tratando de disculparse… - Por eso… vamos a ir tan lejos como podamos. – no podía creer lo que oía – vamos a intentarlo. – sonrió entusiasmado.

-          Gong… - no podía articular palabra así que me acerqué más a él y le abracé fuerte por la cintura enterrando mi rostro en su pecho, sentía algo de vergüenza. Pero estaba increíblemente feliz… tanto que podía ponerme a llorar en ese momento. El Sr. Gong Yoo me acarició el cabello y luego me abrazó también. No sé por cuánto tiempo estuvimos en esa posición… pero podría haber muerto en ese mismo instante, entre sus brazos.
¿    Es que acaso estaba viviendo un sueño? Si era así no quería despertar jamás. En serio que no sabía hasta qué punto me gustaba aquel hombre… hasta que me besó de la nada… en realidad yo supe que se sentía algo atraído por mí, en parte tenía la culpa. Pero no podía ser. Supongo que el sueño que estaba experimentando en una burbuja lejos del mundo terminaría por explotar. Debía pensar con claridad, meditar sobre lo que haré. Mi jefe acababa de decir que no le importaba si era un hombre o un extraterrestre, que me quería igualmente. Sus sentimientos eran verdaderos y… no podía seguir mintiéndole de esta manera. Me sentía realmente mal por él. Necesitaba saber qué hacer… si, debía pensar con claridad sobre esto. ¡Pero con este hombre al lado era imposible!
-          Bueno – decía risueño, acabábamos de llegar a mi casa. Me había traído en coche y no había parado de sonreír en todo el camino. Creo que yo tampoco, solo podía jugar con mis dedos mirando mis manos nerviosa, luego su rostro feliz y luego ruborizándome de nuevo volvía a mirar mis manos.  Bajamos del auto y me acompañó hasta mi puerta.
-          Pues – dije yo. ¿Qué podía decir? – ehm…
-          Nos vemos mañana – posó sus manos sobre mis hombros. Sonrió tierno – Adiós – besó mi frente y haciendo girar las llaves entre sus dedos se dirigió a su coche.
-          Adiós – dije anonada. Me sentía en el cielo. Definitivamente no iba a poder pensar con claridad esta noche. Probablemente ni tan solo podría dormir.
Subí a casa y como era ya tarde mamá y unnie estaban dormidas. Fui a la habitación y me eché en mi cama. Miraba el techo y no paraba de sonreír, cogí el teléfono móvil con esperanza… 3, 2, 1… “¿duermes?” me mandó un mensaje. Comencé a dar grititos y saltos de alegría. Respiré hondo antes de contestar “estaba a punto de hacerlo” ni en broma “Oh. Muy bien. Que duermas bien ¬¬” reí en voz alta “pues ahora por alguna razón no puedo” esperé nerviosa “mañana estudias y trabajas Eun Chan, duerme ahora” Oh, ¿acaso ahora también seguiría dándome órdenes? “¿Es una orden Sr. Gong Yoo?” sonreí “Lo es.” Suspiré. “Está bien, duerme bien tú también”.  ¿Ya podía dormir? Ni en broma, ese hombre no salía de mi cabeza ¡maldita sea! ¿En serio quiere que lleve ojeras por la mañana al campus? No podía ser más feliz… de verdad que lo amaba. 
A la mañana siguiente llegué más temprano de lo normal a la uni. No había podido dormir y por la mañana algo extraño despertó lo poco que había dormido. Era de las primeras así que me coloqué en la entrada a esperar a Mi Ho. A lo lejos vi su limusina y saludé con la mano.
-          ¡Tú! ¡Zorro de nueve colas! – grité emocionada. Mi Ho vino con mirada asesina hasta mí y se mordió el labio inferior enfadada.
-          Lo primero que te digo… y lo primero que haces. – dijo en voz baja.
-          Mi pequeño monstruo – grité abrazándola – Kyaaa, ¿Cómo han amanecido tus colas?
-          ¿Quieres morir acaso? – decía alejándome.
-          Hoy puedo morir feliz – no mentía.
-          ¿Hoy? ¿Qué te hace tan feliz? – preguntó mientras caminábamos hacia el interior.
-          Más tarde te contaré, de momento saludaré a un grandísimo idiota que estoy viendo venir hacia aquí – corrí un poco y le removí el cabello tan terriblemente bien peinado de Hyun Joong - ¡Narciso! ¿Cómo has amanecido? - Este se giró y me miró mal, luego dirigió su mirada hacia Mi Ho y calló todas las blasfemias que estaba a punto de decirme.
-          Bueno – canturreé – creo que voy adelantándome hacia el servicio. – los dos se giraron hacia mí suplicando con la mirada que no les dejase solos pero corrí lejos igualmente.
Ellos tenían cosas de las que hablar. Tengo la extraña sensación de que desde que supimos la verdad de Mi Ho Hyun Joong duda sobre sus sentimientos. ¿Por qué? Yo me enamoraría de un monstruo como Mi Ho… me casaría con sus nueve maravillosas colas. Caminé desenfadada por los pasillos hasta el baño. Encontré una cajita de color plata justo encima de un lavadero, frente al espejo. Lo abrí y ¡ta - ran! Unas suculentas y deliciosas galletitas esperaban ser inmediatamente devoradas… Y yo no iba a dejar que se quedasen allí tan solas. Sonreí y comencé a meterme una galleta mientras cogía otra, pero sentí un papel en mi boca. Lo saqué y me di cuenta de que eran las mismas galletitas de la suerte que me encontré hace algún tiempo ¿No era genial?
-          El dueño ha vuelto a dejar solas a las galletitas. – dije con gesto decepcionado.
Leí la tira de papel y ponía en cursiva “En el amor no se trata de contarlo todo, sino de no ocultar nada” Bastante acertado… lástima que odie las frases de la suerte. Rompí la tira de papel, ahora mi humor había cambiado de pronto. Me sentía mal, la frase tenía razón… Debía pensar y no dejarme llevar por lo mágico que parezca ahora, debía saber qué hacer. Caminé hacia la salida del lavabo pero unos lloros me hicieron dudar. Unos lamentos se oían en el baño de al lado. Di pequeños toques a la puerta.
-          ¿Estás bien? – dudé - ¿Necesitas… te ocurre algo? – no respondieron. - ¿De verdad no te ocurre nada? – insistí.
-          ¿Eun Chan? – dijo una voz dulce al otro lado.
-          Sí… ¿Shin Hye? ¿Eres tú? – pregunté preocupada - ¿por qué estás llorando?
-          Eun Chan – lloraba, abrió la puerta de golpe y encontré a Park Shin Hye sentada en el retrete con pañuelos en la mano, había estado llorando mucho.
-          ¿Qué ocurre? – dije entrando y cerrando la puerta tras de mí. - ¿Shin Hye? – no paraba de sollozar – dime con calma – dije tranquilizándola. 
-          Pues… Eun Chan yo no te conté nada, a los demás tampoco – dijo sollozando – hice algo terrible – volvió a chillar.
-          Relájate – dije poniendo mi mano sobre su hombro - ¿Qué tan malo es lo que has hecho? – pregunté con algo de risa ¿Shin Hye haciendo algo malo?
-          Yo… - se calmaba – le mentí a Lee Min Ho. Ya sabes, el amigo de Hyun Joong, el que parece estar siempre enfadado.
-          Sí. ¿Qué ocurre con Lee Mi Ho? – pregunté algo sorprendida.
-          Yo… le hice creer que era un fantasma. – dijo ocultando su rostro entre sus manos.
-          Pff – comencé a reír de una forma desmesurada.
-          ¿Ríes? – dijo alarmada – Eun Chan.
-          Lo sé, lo sé – dije sin poder parar- ¿pero - otra carcajada - cómo es que pudiste engañarle así?
-          Pues… ¿recuerdas el incidente de mi colgante? – dijo ella. Asentí limpiando mis lágrimas de risa – ¿recuerdas también el mito aquel que me contaste sobre la chica fantasma del baño?
-          Ese es un mito – reí – para darte miedo.
-          Pues aquel día yo fui al lavabo y perdí mi colgante. Lloré muchísimo y obviamente Lee Min Ho sabía sobre aquel mito así que pensó que yo era un fantasma… - comenzaba a sollozar de nuevo.
-          Vale sí. Entiendo – decía calmada - ¿pero cómo es posible que se lo haya seguido creyendo?
-          Pues… he aquí mi culpa. Yo le mentí afirmando que era un fantasma. – lloró – entonces me gustó estar a su lado y le mentí con la excusa de que debía buscar mi colgante.
-          ¿Te… gustó? – pregunté extrañada ¿a alguien podría gustarle Lee Min Ho?
-          Sí. – dijo cabizbaja – le mentí con todo aquello y cuando descubrió la verdad se enfadó muchísimo. A partir de allí no hace más que ignorarme y cuando yo intento hablarle solo me mira con indiferencia. Como si no existiese. Por si fuera poco me dijo que se vengaría de mí. No sé…. Me da miedo pero la culpa que siento me gana. – chilló.
-          Ya está – dije tranquila, abracé a la pequeña Shin Hye – supongo que no es para tanto. Min Ho tendrá que perdonarte. Al fin y al cabo te gusta.
-          Eso… no creo que sea suficiente – dudó Shin Hye. ¿No es suficiente? Vaya… tal vez tenga razón. Ella había estado JUGANDO con Min Ho. Tal vez lo que estaba haciendo yo era aun peor… creo que intuía…no, realmente sabía que Gong Yoo había estado enfadado consigo mismo por gustarle. Es por eso que estaba tan poco agradable aquellos días. No era por mí, sino por él, porque le gustaba lo que creía que era un hombre.
Entonces todo apuntaba a que yo era la persona más horrible y sin perdón. ¿Cómo si le quería tanto podía permitirme que sufriese por mi culpa? ¿Por ser cobarde y no enfrentarlo antes? Realmente era de lo peor.
-          ¿Ocurre algo? – preguntó Mi Ho en cuanto llegué a clase.
-          Nada – respondí. Había estado pensativa y ella me despertó.
-          Pues date prisa, ha acabado la clase – sonrió – ahora toca charla con tu profesor favorito. – guiñó un ojo. Yo me preocupé pero sonreí.
Fuimos hasta la clase y allí estaba mi… ¿novio? Tan elegante, alto, atractivo. Ordenaba sus cosas encima de la mesa y encendía el cañón conectándolo a su portátil. De repente observó a la clase y buscando con la mirada se topó con la mía. Esbozó una sonrisa que hizo que  me tambalease. Me senté y saqué una libreta para ir apuntando.
-          He hablado con GD – dijo Mi Ho. – me ha dicho que estaría encantado de ayudarnos con el trabajo, también dijo que él no tenía grupo, que se había perdido aquella clase.
-          Eso es perfecto – dije tratando de concentrarme – ¿estará TOP también?
-          Sí… por cierto ¿no has notado que TOP viene últimamente todos los días a ver a GD?
-          Sí, también me he dado cuenta de que Philip no nos deja en paz. Creo que él también le pidió ayuda a GD con su trabajo que hace con otro grupo, pero GD ya se había comprometido con ayudarnos a nosotras. – sonreí.
-          Entonces ya lo sabías.
-          Era obvio que nos ayudaría – sonreí. – Mi Ho, hoy yendo al baño me encontré a la pequeña Shin Hye llorando. Al parecer tiene problemas con Lee Min Ho.
-          ¿Lee Min Ho? – dijo mi amiga – yo también noté cierta tensión. ¿Crees que algo ocurra entre esos dos?
-          Eso está más que seguro. El problema es que a ella parece gustarle él.
-          Y a él… ¿no?
-          De eso no estoy segura. – dije – pero Shin Hye le mintió a él, ahora se siente culpable.
-          ¿Mintió? ¿Cómo? – dijo curiosa.
-          Luego ya te contará. – dije – ahora me interesa más saber que pasó cuando os dejé solos a ti y a Hyun Joong. – sonreí.
-          Ehm – se puso nerviosa – nada. No sé que le ocurre. Aunque la verdad prefiero que sea así. No le soportaba más.
-          ¿Segura? – enarqué una ceja.
-          Antes me seguía a todos lados y ahora apenas le veo. Hoy se ha saltado ya dos clases.
-          Es extraño… ¿Crees que sea porque eres un monstruo? – ella arrugó el entrecejo.
-          ¿Monstruo?
-          Un adorable monstruito – le apreté las mejillas con las dos manos.
El Sr. Gong Yoo miró cuestionando nuestra escena y yo paré al instante. ¿Podía estar celoso de una chica?... Oh cierto, yo le había dicho que me gustaba. Reí interiormente. Cuando acabó la clase él salió rápidamente, como siempre. Mi Ho y yo caminamos con pereza hasta la puerta. Una vez allí sentí que alguien cogía mi brazo y me arrastraba hacia un rincón. Mi Ho no se dio cuenta y siguió caminando por el pasillo hablando sola.
-          Shh – dijo mi sexy jefe tapando mi boca. Sonrió.
-          Hola – balbuceé mientras aun me tapaba con la mano.
-          Vaya… es extraño dar clases contigo ahora.
-          ¿Extraño? – enarqué una ceja mientras me liberaba de su mano.
-          Es decir… antes podía concentrarme. – se avergonzó un poco.
-          ¿Concentrarse? – sonreí - ¿Está diciendo que conmigo no puede usted concentrarse en una clase?
-          No quise decir nada. – miró su móvil y vio la hora. – He de irme. ¿Dormiste bien?
-          No demasiado. Es extraño querer dormir cuando tengo la imagen de mi jefe en la mente… - entreabrió los labios y se aclaró la garganta. Yo sonreí.
-          Aun… ¿te gusta tu amiga? – Kyaa de verdad lo amaba.
-          ¿En serio cree que me gustaría mi amiga cuando mi atractivo jefe de trabajo me besa y dice no importarle si soy un extraterrestre? – volvió a aclararse la garganta. Sonrió.
-          ¿Entonces ya no te gusta?
-          Desde luego que no – dije sonriendo. Me miró directamente a los ojos y se acercó demasiado.   Suspiró.
-          Es un alivio – dijo, posó su mano una de mis mejillas y acercó sus labios hacia los míos. Yo le respondí inmediatamente con mis manos sobre sus hombros profundizando un beso que iba a quitarme el corazón del pecho. El Sr. Gong Yoo se separó primero,  miró su reloj y dijo sobre mis labios – es tarde Eun Chan, he de volver al café.
-          Aun no – gemí y volví a besarle. Me correspondió y sonrió, pero volvió a alejarme.
-          Ahora sí. – me dio un beso en la frente en despedida y se alejó por el pasillo.
¿Cómo podía no enamorarme de aquel hombre? Si lo tenía TODO Por Dios… era imposible. Si realmente yo le gustaba no podía seguirle ocultando esto. Debía contarle la verdad. Corrí de inmediato tras él pero ya no estaba, se había ido en coche. Mandé un mensaje por el móvil a Mi Ho diciendo que me saltaría las clases y que recogiese mis cosas por esta vez. Ya le contaría todo más tarde. Salí corriendo a la calle y tomé un taxi. Una vez llegué al café uno de mis compañeros me vio y saludó.
-          ¿Llegas muy temprano no Eun Chan?
-          Hyung – saludé - ¿Sabes en dónde está el jefe?
-          Entró, está allí con el portátil.
-           OK. Gracias. – sonreí y fui corriendo hacia dentro.
En la puerta pude oír la voz de Jeremy así que me detuve. No quería ver a Jeremy o se me pegaría como un chicle. Esperaría a que se fuera.
-          No. No puedes salir con Eun Chan – hacía pucheros Jeremy.
-          ¿Por qué no? – decía divertido mi jefe.
-          Porque yo la quiero más de lo que tú nunca la querrás. – decía éste. Iba a matarlo cuando le vea.
-          ¿La quieres? – dijo Gong Yoo – Jeremy ¿hasta cuando seguirás tratando a Eun Chan como a una mujer?
-          Es que es una mujer – dijo serio Jeremy. Gong Yoo desvió la vista de su portátil.
-          Deja de bromear. – dijo serio también mi jefe.
-          No bromeo. ¿No te lo ha dicho verdad? Ella es una mujer. – realmente iba a matar a ese bicho ¿cómo se le ocurría decirle eso a mi jefe? – Si te oculta que lo es tal vez no confía lo suficiente en ti. Por lo que no te quiere.
-          ¿Estás… diciendo la verdad? – tartamudeó.
-          La única – dijo – muchos aquí también lo saben. – Vi como Gong Yoo lo pensó detenidamente y lamentablemente vi como sus ojos se oscurecían porque de seguro llegó a la conclusión de que lo que decía Jeremy era verdad.
-          No… no pudo habérmelo ocultado. – sí, la felicidad duró poco.
-          Así que ahora ya sabes. Déjala en paz – decía el rubio.
-          Cállate – salí de donde me escondía a callar a Jeremy.
-          ¿Es cierto? – preguntó mi jefe con ojos sombríos, se levantó y avanzó hacia mí - ¿Es cierto? – gritó.
-          Gong…
-          ¡Dime! – gritó mientras sujetaba mi brazo con fuerza. Dolía.

-          Sí – sollocé. Me soltó bruscamente, rió sorprendido mientras exclamaba un simple “Ah” apretó sus labios con ira y salió de allí de inmediato. 
  

      Sí... un final bastante duro xD y lo que le viene a Eun Chan es más o menos así, sin embargo no se sabrá hasta el capítulo número 14. En el siguiente (11º) se verá cómo GD, sufriendo por negar su cofesión hacia TOP, se llevará otra sorpresa xDD Al parecer los celos son muy poderosos y TOP bastante sincero. En fin, hasta el jueves o viernes *-* 



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