6/26/2013

4º Capítulo, fanfic Mr. Destiny


Soy unnie Astrid de nuevo,cuelgo el 4º capítulo de Mr Destiny. Sé que ¡me he retrasado días! y es por exámenes de admisión para la uni, etc. De todos modos desde ahora seguiré puntual el fic >.< Este cap habla sobre Park Shin Hye, la pequeña que se encontró GD en el parque llorando y sobre el orgulloso y con mal carácter Lee Min Ho. Aquí se verá la alocada mente de Shin Hye (piensa demasiado en las cosas, se pone nerviosa con facilidad, y hace hipérboles de todo xD) En fin, sin más aquí está. 





Papá habría estado de acuerdo conmigo. Él mismo amaba el violín como nadie que yo sepa lo había hecho. Le escuchaba tocar todas las tardes a las 5 p.m. en punto en el ático de casa, allí cuando el sol se ponía y poco a poco, en un color amarillento y rojizo muy cálido, caía. Cada día a esa hora yo subía desde mi habitación hasta el ático solo para acompañarle y para fundirme con tan delicada melodía. A veces alegre, a veces triste. Sea lo que sea yo siempre fui la musa de papá y eso, aunque ya no esté, lo recuerdo perfectamente. Cuando él se fue realmente estuve melancólica y desde luego lloré durante meses. Mi madre, en cambio, parecía una estatua. Antes, solía reír y cantar feliz junto a papá, ahora ya no parecía la misma. Quise creer que fue por causa de la muerte de mi padre que se hizo así, pues yo no la recordaba de ese modo. Pero dada mi escasa memoria no sé exactamente cuando fue que cambió, o si de verdad era yo la que idealizaba todo alrededor de él. Si mi madre siempre fue así no lo recuerdo bien. Quiero pensar que aun está triste, y que cambiará de idea cuando se recupere.
Yo, de la misma forma que papá, adoraba el violín. No había manera de alejarme de el, tocaba como aficionada de día y de noche, pues papá me enseñó y yo me quedé su instrumento. Podría haber ido al conservatorio pero a mamá no le gustaba la idea de rendir mal en mis estudios, los convencionales. Cuando acabé la escuela le dije que quería ir al conservatorio por fin pero ella se negó y dijo que sería mejor que hiciese una carrera universitaria en algo semejante. Musicología, ese era mi destino.
Bueno, al final y al cabo no estaba tan mal. Después de todo ¡adoraba la música! Era algo realmente bueno y el profesor era un hombre en extremo inteligente, además de tener una personalidad maravillosa. Otra sorpresa que me di fue conseguir amigos pues no fue un problema gracias a GD. Ahora estaban Eun Chan y Mi Ho. Las dos eran preciosas. Mi Ho era considerada una de las grandes bellezas del campus, mostraba una seguridad al caminar y al hablar que darían realmente mucha envidia a cualquiera. Hace poco me enteré de que a ella le gustaba GD, lástima que era homosexual, la verdad a mí también me caía genial. Parecía ser que hace una semana, cuando GD me llevó con Eun Chan, pasó algo en una clase de comunicación audiovisual. Al parecer GD se encontró con TOP y Mi Ho, ella se enteró de todo y nos contó a Eun Chan y a mí lo que había ocurrido. GD estaba enamorado de su mejor amigo TOP, Mi Ho dijo que GD le besó a él  de repente y ella, algo dolida pero aun más sorprendida, salió de inmediato. Corrió hasta Eun Chan y nos contó todo. No era un buen momento para saludos pero igual creo que le caí bien. Eun Chan, por otro lado, era una mujer impresionante. Su carácter era envidiable. Sacaba unas notas impecables y, según ella, trabajaba a medio tiempo. Era muy codiciada por hombres y por mujeres también. La verdad sé que es mujer, pero no me explico por qué se viste así…
-          ¿Te pasa algo? Te noto tensa – dijo Eun Chan algo preocupada.
-          Ehm – respondí en voz baja – nada.
-          Vaya, realmente eres tímida. –rió.
-          Eun Chan… hay algo que quiero preguntarte – dije curiosa.
-          Dime, sin miedo – se encogió de hombros y me miró.
-          ¿Por qué te vistes de hombre? – pregunté directamente. Ella solo rió.
-          ¿Por qué no me preguntaste antes? – siguió riendo – pues porque trabajo en una cafetería en la que solo admiten a hombres. En este campus muy pocas personas saben mi verdadero sexo. Así que shh – puso su dedo en la boca – no digas nada.
-          Desde luego que no – dije negando inmediatamente con la cabeza.
-          ¿Por qué eres tan linda? – dijo Eun Chan acariciando mi cabello como quien lo hace con un perrito. ¿Por qué hacen eso? Muchas personas lo hacen. Me sonrojé inevitablemente.
-          No hagas eso Eun Chan. – dije en voz baja. Ella rió, su risa era la más encantadora que había oído hasta ahora. Realmente me caía muy bien.
-          ¡Pero si tú me obligas! – sonrió abiertamente. – Por cierto… ¿dónde está Mi Ho?
-          No lo sé – respondí encogiéndome de hombros. – creo que se ha ido al servicio.
-          Seguramente – dijo pensativa – ahora que mencionas lo del servicio… últimamente corren rumores acerca de un fantasma en el campus… - me tensé ¿fantasmas?
-          Y tú ¿Crees en esas cosas? – dije con risa nerviosa.
-          Pues la verdad no sé si creer o no, pero ya va mucha gente que me ha contado sobre ese rumor… - miraba pensativa – pone los pelos de punta.
-          ¿Así? – tragué saliva – y ¿de qué se trata?
-           Pues cuentan por allí que una niña con cara angelical murió hace veinticinco años en los lavabos del ala este de este mismo edificio. – dijo seria – si mal no recuerdo lo llevan diciendo ya hace años, no es un mito reciente…
-          Vaya – dije - ¿una niña? No creo que sea posible que una niña se cuele en el campus…
-          No era una niña exactamente… era una joven con cara de niña, así como tú por ejemplo – me miró y rió por mi gesto – si murió en este edificio, de repente, estudiaba lo mismo que tú, musicología.
-          ¿En serio? – pregunté algo tensa – bueno, no creo que sea cierto.
-          Pues a mí me lo han contado ciertas fuentes fiables… dicen que se encuentra en el lavabo de las chicas, la verdad no se sabe cómo es que murió… solo se sabe que pena por allí.
-          Pues yo no la he visto hasta ahora. – dije segura.
-          Oh, pues muchos amigos me han dicho que pasando por el pasillo al lado de la puerta del lavabo femenino se encontraban a una muchacha joven de cara angelical llorando desconsoladamente… dicen que pedía ayuda y que entre lloros ni se entendía bien lo que decía.
-          Y ellos ¿Qué se suponía que hacían? – pregunté más curiosa.
-          Nada, al principio no entendían bien que es lo que pasaba pero luego veían que la chica desaparecía y no les quedaba de otra que pensar que era la chica llorona de la que todos hablaban… si Mi Ho está por allí hay que avisarle.
-          Supongo que sí…
-          Oh, me pregunto en dónde estará también GD. – dijo Eun Chan.
-          Él hoy no ha venido – dije, era un Viernes creo que tenía un ensayo importante… la verdad aun no sé nada más de él desde que Mi Ho vino y me explicó lo del beso entre él y TOP. – estoy algo preocupada, más tarde llamaré a su móvil.
-          Buena idea – dijo Eun Chan. De repente miró su reloj y sonrió levemente – bueno creo que ya es hora de irnos. – dijo apresurando su paso por el pasillo.
-          Sí, también he de ir a clase – dije recordando mi agenda.
-          Muy bien, yo tengo que ir a la aburrida charla del Sr. Gong Yoo – dijo sonriendo pícara.
-          ¿Sr. Gong Yoo? – pregunté – no sabía su nombre, solo fui una vez. Los miércoles hay charlas generales, es decir que por la tarde todos los del campus podemos asistir a una charla general. Podemos ir juntas.
-          Estaría bien – dijo aun en las nubes – bueno, te dejo pequeña. – me lanzó un beso y se fue casi corriendo.
Caminé con paso lento hasta mi clase, me detuve en los baños. La verdad es que GD me tenía preocupada, yo misma presencié como había sufrido al saber que TOP se había enterado de su secreto, lo peor es que encima él es el amor de su vida. Me miré en el espejo y me lavé la cara, nunca usaba maquillaje así que me daba igual, me haría bien, me moría de sueño… me miré en el espejo y me acomodé el cabello, la camiseta y… ¿eing? ¿En dónde estaba? ¡Oh no, no, no! ¡No puede ser que se haya perdido! Tal vez… tal vez estaba en mi camiseta. Comencé a buscar de inmediato por el cuello de la blusa a ver si se encontraba allí mi preciado colgante pero ¡no!, no estaba. No podía ser… era mi colgante favorito, el colgante que me regaló papá. El collar de oro tenía un precioso dije dorado en forma de un violín. Sentí un pinchazo en el corazón, no puede ser que lo haya perdido, ¡era el objeto más preciado que tenía! Las lágrimas comenzaron a escaparse de forma inevitable y yo aun no podía creérmelo. Me caí de rodillas y comencé a buscar por el suelo el colgante… ¡debía encontrarlo! Gateando y tanteando el suelo no logré encontrarlo así que como no estaba en el lavabo fui a la puerta a ver si tal vez se encontraba en el camino que hice hasta llegar al baño. En la puerta me desesperé y rompí a llorar desconsoladamente ¡debía encontrarlo y ni rastro! De repente un chico pasaba por el pasillo y prácticamente me abalancé en su encima implorando, suplicando que me ayudase a encontrar mi preciado tesoro. Él solo me miró incrédulo y con algo de miedo en la mirada. Me cogió de las manos que estaban sobre su pecho esperando que me ayudase a encontrar mi collar pero él solo las separó de él y se alejó de mí. ¿Es que parecía tan loca? ¡No puede ser! Su gesto demostraba que me miraba como a una rarita y a la vez estaba algo alarmado… Se marchaba por el pasillo dejándome sola y desconsolada, siempre, pero, sin quitar la mirada de mi encima. Yo no hice más que sollozar algo cansada ya de llorar así que cuando se fue el sujeto me levanté del suelo al que no sé en qué momento caí y comencé a buscar por el piso de ese pasillo. ¡Ni rastro! Me rendí y decidí ir a clases, se me hacía tarde… Como pude caminé unas cuatro clases a la derecha por el pasillo que estaba en penumbras.
Una vez en la puerta mi profesor de “introducción a la musicología” se disponía a entrar también. Era un rubio de ojos azules, extranjero, con un coreano impecable pero acompañado de un ligero acento que le hacía ver muy gracioso. Era bastante agradable además de atractivo. Me saludó con la cabeza mientras entrábamos. Busqué sitio pero parecía que hoy estaban todos los de clase pues estaba completamente llena. No me quedó de otra que ir detrás por primera vez en estos días, vi nuevas caras (pues éramos demasiados). En la antepenúltima fila había ocupado solo un asiento, los demás estaban libres. ¡Bien!, la verdad me desconcentra bastante tener gente alrededor y encima con el ánimo que llevaba no me apetecía nada tener gente cerca. Encima soy en exceso tímida.
Cuando me disponía a sentar vi en el asiento ocupado a una persona que no había visto antes… pero se me hacía conocido. Un chico de aspecto serio y casi agresivo tenía las manos sobre la mesa, estaba algo encorvado pero se notaba tenso. Tenía los ojos cerrados, los labios estaban en línea. Pude ver que era increíblemente atractivo, alto, de pelo moreno y una piel cremosa exquisita. Tenía unos labios gruesos y rojizos. Su cara era de otro mundo. Todo eso de igual forma no fue suficiente para que no me asustara de él. No por su expresión, ni su postura, tenía algo que hacía que me echase hacia atrás. ¿Su… karma? Parecía tener mal carácter. Tenía miedo, normal, tenía miedo de todos. Tragué saliva y caminé tratando de sentarme en alguno de los asientos, la verdad es que me daba algo de miedo y no podría concentrarme en clase por lo que convenía sentarme lejos pero entonces de repente aquel chico levantó la mirada, una mirada felina aunque estaba en blanco. Me vio y se extrañó, tal vez había estado durmiendo pero seguía mirándome, como si me conociese… es más, parecía exasperado ¿De quién? ¿De mí? Si no me conocía… No sabía qué hacer, si me sentaba lejos sería de mala educación… ¿verdad? Mientras me dedicaba a pensar no me había dado cuenta de que pasaron unos cuantos minutos y todos ya estaban en su sitio, sin pensar más me senté en donde estaba (a unos siete asientos a la derecha de él). Sí, lejos. La verdad es que yo era así, pensaba las cosas demasiado y me ponía nerviosa con facilidad. Me golpeé mentalmente, ¡parecía una loca! Traté de concentrarme… ¡pero era imposible! Un enorme par ojos me miraban desde siete asientos a mi izquierda. Trataba de no girarme y me encogí con temor ¿qué le pasaba? ¿Por qué me miraba? Traté de concentrarme más en el profesor, en sus ojos azules como el mar, esos ojos extraños tranquilizaban mi mente y la expresión amable del maestro me daban la confianza que yo, tímida e insegura necesitaba… pero ¡maldita sea! Aquel chico seguía mirándome. Quise reunir la fortaleza suficiente y girarme para encarar su mirada a ver si así la apartaba de mí. Respiré hondo y decidí girar mi cabeza en su dirección. Pero al encontrarme con sus ojos lo único que pasó fue que me derretí y mis fuerzas se hicieron añicos. Sus ojos de una forma increíblemente parecida a la de un gato me hipnotizaban… el problema no era que me embelesé de él por completo sino que su gesto, del que me fijé con la poca cordura que me quedaba, era de extrañez, de fascinación… ¿por qué?
Siguió mirándome y pude ver en su rostro un enorme signo de interrogación… si él estaba confundido de mirarme yo aun más, me di cuenta de lo que estaba pasando y rompí el lazo de nuestros ojos y miré al frente. ¡Estaba pensando demasiado! Desde luego no oí nada del profesor, me había perdido por completo ¿qué acababa de pasar? Eso había sido lo más extraño que me había ocurrido en la vida. Suspiré con el corazón en la boca. Reuní otra vez fuerza y me giré a ver si seguía mirándome aquel chico, la curiosidad me mataba. Me llevé una gran sorpresa cuando vi que se paró de su asiento y que caminaba hacia mí. Se sentó a mi lado lentamente y sin hacer ruido. Posó delicadamente sus manos sobre la mesa y giró su perfecto rostro hacia mí, quien le miraba expectante. Mi cara debió resultarle muy graciosa porque se sonrió. Pero era más fascinada, como si admirase los delicados trazos de mi infantil rostro.
-          ¿Qué… qué te ocurre? – tartamudeé en voz apenas audible. Yo tenía derecho de preguntarle a esa persona qué le pasaba conmigo ¿no? Él solo me miró con algo de desprecio en el rostro y escuchó la clase del profesor. De vez en cuando se giraba para ¿Asegurarse de que seguía allí? Esa impresión me dio… ¡ni que fuese un extraterrestre!
 Había pasado de mi cara y mi pregunta totalmente. Que tipo para más desagradable. Fruncí el entrecejo y traté de concentrarme también en el profesor. ¿Qué se pensaba él? No iba a desconcentrarme, también le ignoraría. Así que en cuanto el profesor anunció que la clase se había acabado recogí mis cosas de inmediato y traté de salir antes que él. La próxima vez no lo pensaré dos veces y llegaré temprano a clase para sentarme delante. Enfadada salí de allí casi corriendo pero tropecé con mi maestro justo en la puerta. Él me miró y sonrió. Se disculpó pero la culpa fue mía por ir ciega de nervios. Le sonreí también y él se marchó. Caminé rápidamente al lavabo, me tocaba clase de “música del mundo” pero pensaba saltármela, nunca lo había hecho, pero temía encontrarme de nuevo con aquel tonto… no solo eso, tenía la esperanza de que, buscando, encontrase mi colgante. Mandé un mensaje a Eun Chan. – Hoy me salto esta clase, ¿estás fuera con Mi Ho? – al parecer lo recibió de inmediato pues me contestó – ja ja ja estoy fuera ¿de verdad te saltarás clases? Algo te ha pasado… - sonreí levemente. Quedamos en un lugar precioso dentro del campus y algo lejos de los departamentos de estudio. Era un lago y un par de bancas alejados de todos. Jamás habría descubierto aquel lugar ni aunque estuviese estudiando durante años en esa universidad, estaba muy bien escondido y alejado de las personas, me costó llegar. Me senté en un banco y esperé a que llegasen.
-          ¡Hey tú! – gritó alegremente Eun Chan. - ¿qué es eso de que te saltas las clases ahora? – sonrió. Mi Ho reía divertida.
-          ¿Eres Shin Hye de verdad? – preguntaba Mi Ho. Me ruboricé, estaba mal lo que hice.
-          Bueno, tengo mis razones.
-          Pues estás tardando en contárnoslas. – dijo curiosa Eun Chan. Se sentaron a mi lado. Bufé.
-          No bufes querida – dijo Mi Ho abriendo los ojos preparada para escuchar lo que iba a decir – Va, cuenta ¿fue un chico si? – sonreía pícara.
-          Bueno – comencé algo apenada – antes que todo han de saber que perdí un preciado tesoro para mí. – pusieron cara de pregunta – un colgante muy especial… y bueno, en clase de introducción a la musicología llegué algo tarde.
-          ¿Esa clase del profesor extranjero? – preguntó Eun Chan con brillo en los ojos.
-          ¿Extranjero? – dijo pensando Mi Ho – Oh, ese de un acento terriblemente sexy ¿te da clases? – dijo divertida.
-          Sí, ese mismo – dije poniendo ojos en blanco – pues llegué tarde y me tuve que sentar detrás. Entonces en una fila en la que no había casi nadie vi en un asiento ocupado a un chico que no había visto hasta ahora.
-          ¿Y era guapo? – preguntó de inmediato Eun Chan.
-          Era… tenía una expresión agresiva, casi violenta, daba miedo… - decía recordando su terrible mirada.
-          Pero ¿Era guapo? – insistió Mi Ho.
-          Sí, si era guapo – dije poniendo otra vez ojos en blanco – pero eso es lo de menos. Resulta que me senté lejos de él y no paraba de mirarme con ojos de loco. – traté de dramatizar su gesto para que me creyeran. – entonces le miré y quedé como hipnotizada… - ellas rieron – pero después dejé de mirarle y traté de concentrarme  y aun así cuando volví a girarme en su dirección vi que venía hacia mí y se sentó a mi lado.
-          Vaya Sin Hye – dijo Eun Chan – parece que tienes un nuevo admirador.
-          Buff – volví a bufar – era extraño, una combinación de un tipo violento y a la vez curioso, por mí quiero decir, ¡parecía que mirase a un extraterrestre! – exageré de nuevo mi rostro. Mi Ho rió. - parecía un… un felino a punto de atacar…
-          Encima… pues mucho mejor – soltó una carcajada.
-          Oh, no de esa forma – esas chicas iban a matarme – parecía que estuviese escrutando mi rostro porque miraba todas mis facciones… como si me conociera de algún lado.
-          Tal vez te confundió con alguien – se encogió de hombros.  
-          Tal vez… - pensé. – bueno chicas ¿algo nuevo de GD?
-          No – dijo algo apenada Mi Ho – lo único que sé es que hoy no vino al cole, no responde ni a las llamadas.
-          Vaya – suspiré - ¿Quién es ese chico? – dije viendo a un joven que se acercaba hacia nosotras.
-          Es Kim Hyun Joong – dijo Eun Chan – ese tipo llega tarde, le dijimos que estuviese a en punto.
-          Tenemos un trabajo que hacer juntos – se encogió de hombros Mi Ho – es un retrasado, siempre llegando tarde… que vago.
-          ¿Tan temprano hablando mal de mí? – dijo con una despreocupada sonrisa el  nuevo. – Oh, ¿Quién eres tú? – me preguntó a mí.
-          Park Shin Hye. – respondí tímida, el chico era guapo… pero demasiado descarado para mí.
-          Oh, soy Kim Hyun Joong. – dijo saludando con la cabeza. Solo sonreí.
Pasamos una agradable estadía en aquel mágico lugar alejado del mundo. Debíamos ponerle un nombre a aquel lago precioso… ¿cuál sería adecuado? Ya lo preguntaría después y buscaremos un buen nombre. Cuando pasó una hora y poco más me di cuenta de que debía de hacer otra clase, la última del día, así que decidí ir. Me despedí de los chicos y fui hacia mi respectivo edificio de estudios. Pasé por el lavabo de las chicas a ver si tenía suerte y estaba mi collar intacto pero no lo encontré. Estaba a punto de deprimirme otra vez cuando encontré una extraña cajita de plata con galletitas dentro. Cogí una asegurándome de que nadie veía lo que hacía y me fijé en que era una galleta de la suerte. Curiosa miré el papelito que contenía y ponía esto allí “La paciencia es amarga, pero su fruto es dulce”. Eso me ayudó a recomponerme de nuevo, tenía que llenarme de paciencia, tarde o temprano lo encontraría…
Entré y llegué de nuevo algo tarde ¿por qué hoy a todos se les daba por venir? La clase estaba repleta de nuevo. Me tocó sentar detrás como antes y recé porque no estuviese aquel chico otra vez… parecía que mi suerte hoy no se encontraba disponible pues el mismo chico, en el mismo asiento y con el mismo gesto me miraba mientras caminaba sin otra opción hasta la misma fila. Me senté en un rincón, lo más alejada que podía y traté de concentrarme, esta vez daba clase una mujer de mediana edad. Aquel chico no paraba de mirarme de forma extraña y casi atormentada. Pero ¡¿por qué?! Se supone que soy yo la exasperada, la que está cansada de que no me quite la vista de encima… Él bufó, como si estuviese cansado ¿de mí? Decidí ignorarle y, dado que no podía seguir la clase, saqué una libreta y comencé a dibujar de forma inconsciente mi colgante. Después de unos 15 minutos sentí la presencia de alguien a mi lado así que giré la cabeza y allí estaba él sentado mirándome de nuevo fascinado y con curiosidad en los ojos, miró mi libreta y vio mi dibujo, suspiró.
-          ¿Es eso lo que buscas? – me habló por primera vez. Yo me sorprendí por ello pero de igual forma le respondí.
-          ¿Co – cómo lo sabes? – dije tratando de no ponerme más nerviosa.
-          Ese colgante – me señaló con el dedo, dijo algo cansado - ¿no es lo que buscas?
-          Sí – dije en voz baja, miré sus ojos – pero ¿cómo es que lo sabes? – Él suspiró por enésima vez.
-          Casi me tiras al suelo contigo gritándome que te devuelva tu colgante – dijo algo tranquilo aunque se veía impaciente, sus manos estaban tensas.
-          Oh – recordé, era aquel chico al que me abalancé fuera del baño pidiendo ayuda. – vaya, lo siento – dije en voz baja. Él solo miraba tenso a todos lados, me miró.
-          Ya – dijo serio – no sufras más te ayudaré a encontrarlo.
-          ¿Cómo? – dije algo asombrada ¿no sufras?
-          Que te ayudaré a encontrarlo – dijo como hablándole a un bebé para que lo entendiese.
-          Ya lo entendí – dije algo molesta, no me gusta que me traten como a un niño pequeño.
-          Está bien – dijo respirando profundamente – es tuyo verdad ¿cómo pudo haber pasado algo así? No lo puedo comprender… ¿sufres por eso? ¿cuántos años llevas buscándolo? – arrugaba el entrecejo.
-          ¿Qué es lo que dices? – seguía respondiendo en voz baja, no queríamos molestar la clase, pero aquel chico decía cosas fuera de lugar. - ¿Años?
-          Sí – dijo curioso – Si es de otro mundo no creo poder encontrarlo… - puse la cara más desconcertante que pude ¿pero de qué demonios hablaba? – está bien - dijo colocando una mano sobre mi hombro - no te preocupes lo encontraré para ti – dijo algo cuidadoso, yo seguía tan confundida como al principio – solo descansa en paz.
-          ¿Pero ahora de qué diablos hablas? – dije en voz un poco más alta.
-          De ti – dijo confundido también – no dejas tú de atormentarme… ya te he dicho que te ayudaré. – me miró fijamente – después solo has de dejar este mundo y estar en paz.
-          Pero ¿quién crees que soy? – dije sacudí mi cabeza - ¿crees… crees que estoy muerta?
-          Desde luego – dijo pensativo - ¿es que aun no lo sabes? Tú estás muerta y lo que te ata a este mundo es ese colgante, pero una vez que te ayude a encontrarlo te irás de aquí – dijo calmado, ¡esto ya era el colmo! – y me dejarás en paz… dejarás de agobiarme y buscarme por todo el campus.
-          ¿Te atormento yo? – dije, no podía aguantar más.
-          Sí, y es molesto. – dijo con cara de pocos amigos.
-          Oh, encima eso… - dije enfadada.
-          Esto es lo que haremos pequeña, ya escuché los rumores acerca de ti y ya que insistes tanto en que te ayude lo haré. Luego te irás, me dejarás en paz y todo arreglado. – se encogió de hombros y miró hacia la profesora – ahora déjame prestar atención o pensarán que estoy loco por hablar solo – dijo en un susurro.

Le miré sin poder creérmelo aun y me entró la risa tonta. Pensé y entonces todo encajó. Me encuentra llorando a las afueras del lavabo femenino gritando por ayuda y desconsolada, tengo cara de niña, he perdido algo, y para colmo mi presencia no llama la atención. Comencé a reír como una tonta y él me miró nervioso. ¡¡Aquel sujeto pensaba que era un fantasma!!

NOTA: Bueno, aquí la última pareja. La idea de que Shin Hye pareciese un fantasma era de unnie Rach, que últimamente está desaparecida y sumida en sus vacaciones antes de la uni xD Ya había tenido la idea de poner a Shin Hye y Lee Min Ho juntos, siempre los he querido ver actuar en un drama y ¡Aleluya! Hace poco, cuando iba por la mitad del fic creo, apareció la maravillosa noticia de que protagonizarían un drama juntos: "The heirs", creo que se escribe así xD Aquí la noticia. Con esto me despido. Hasta el Sábado *-*



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